domingo, octubre 19, 2008

Esta tierra no tiene corazón

Ay de aquel que atraviesa, forastero
la frontera del sueño en esta tierra
que siempre estuvo en guerra, forastero
siempre estuvo en guerra
esta tierra no tiene corazón.

La guardan por el norte diez colinas
vigías en la niebla de ojo frío
allá los frutos cubren con espinas
un misterioso corazón vacío,
al sur huyen del suelo las raíces
detrás de un río de ruidosa plata
mojan su pico en sangre las perdices
de los amores que esta tierra mata.

Ay de aquel...

Aurora temerosa que en el cieno
fue sujeta por rudos cazadores
nana rabiosa madre cuyo seno
alimentó mentiras y rencores
la mirada sus hijos escondieron
por solares perdidos y desiertos
y en lunáticos juegos aprendieron
a contar con los huesos de los muertos.

Ay de aquel...

Santiago Auserón. Mr Hambre.

4 Comments:

At 08:19, Blogger C.G. said...

Lo hablábamos hace poquito ¿recuerdas?. Los sueños dejan de serlo cuando se alcanzan, y su encanto reside en que podemos diseñarlos y colorearlos a placer. Por eso, tal vez, la clave está en quedarse a un milímetro del sueño. En el momento que los acariciemos serán una realidad que se nos mostrará tal y como la haya creado la propia vida, sin posibilidad de cirugía que la transforme. En ese caso, ya estaríamos hablando de un nuevo sueño. Aún así, quien sea capaz de renunciar a ellos que tire la primera piedra.
De momento, tú y yo, vamos a soñar con el ruido del agua de la fuente del jardín de la arquitectura del Poble Espanyol, qué increiblemente y mientras no nos invada la sequía, será un sueño que permanecerá siempre donde lo dejamos y sonará como lo escuchamos :). Ah! y se dejará acariciar cuando volvamos sin peligro alguno de transformación ;)

Mil besos, preciosa.

 
At 08:43, Blogger C.G. said...

Sorry, quería decir "jardín de la escultura". Si es que no se pueden escribir comentarios a estas horas de la mañana... xdddd
Bueno, tú me has entendido ;)

Rebesos.

 
At 02:47, Blogger NIMRIL said...

Hay momentos maravillosos, tal vez duren sólo un segundo, incluso menos, en los que uno parece adivinar como que el tiempo se detiene y es entonces que el alma sonríe con tanta dulzura, con tanta ternura que es imposible negarse a la vida.
Gracias por ese instante.
Besos.

 
At 10:37, Blogger alfonso said...

Bien, bien..... ya hemos saltado esos altos muros. :)

 

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