Todo se vuelve del revés cuando creías que estaba al fin en su lugar.
Se me escapan los sentidos, los pulsos de razón me abandonan, y el frío de una mañana me abrasa la piel.
Llueve, y mi paraguas nuevo, flamante, que tanto trabajo me costó tejer, no funciona.
Me he calado hasta los huesos, temblando en la esquina de tu calle, con las ropas pegadas a la piel, tratando de cubrirme a duras penas con unas manos que sólo saben recoger todos y cada uno de los sueños que están cayendo para mí.
Rodeada de gentes que corren envueltos en sus abrigos, con prisas por llegar a un lugar de indiferencia, les observo. Miran al suelo para ver sus hermosos zapatos nuevos brillar con el reflejo de otro sueño de lluvia y corren a resguardarse... no se dan cuenta de que hay charcos en los que chapotear, sin reflejos, en los que nadar, sumergirse... y vivir.
Y les hablo, y trato de explicarles, y les miro, y trato de sonreirles y les escucho, y trato de transmitirles... y fracaso.
Llueven gotas de azul sobre el cristal de un escaparate en el que pasa mi vida, me detengo frente a él, tomo mi tiempo, pero entonces enmudezco, y no me explico, me miro y no trato de sonreirme, no lo entiendo, ¿qué ocurre?.
"Enfoque equivocado"... y es entonces cuando comienzo a comprender.
Así que aquí estoy, en mitad de ninguna parte, dando vueltas, asustada, bañada de lluvia, mirando hacia arriba, esperando que caiga un sueño más, ese que temo, ese que deseo, ese que me acecha, ese que me despierta de todos los demás... ese que ya comieza a abrir mi herida.
Ha salido el sol y me ha sorprendido acurrucada en tu portal, con las manos vacías y mil trozos de ilusión por todas partes.
"Comenzaré a tejer un buen paraguas, esta vez no habrá fisuras, ni jirones, ni dolor... esta vez será invencible".
Y mientras mis dedos se llenan de hilos de dolor para trenzar, un fugaz recuerdo me viene a la mente. Durante un instante, no necesito más, me lleno de energía y me pongo en marcha.
De camino a tu casa la madeja con la que tejía se va deshaciendo. Llamo a tu puerta...
-Hola
-Hola
-¿Me invitas a un café?
-¡Claro!... pero pasa, no te quedes ahí, entra... mmmm parece que se avecina tormenta...