Onírica
Dando vueltas por un mundo interior que no conoces, te he descubierto con los ojos cerrados al universo.
Te miro en silencio, observando cada gesto que haces, inconsciente, y me divierte comprobar cómo notas mi presencia sin saber qué ocurre a tu alrededor.
Me has hablado en sueños, en el único lugar donde dejas de lado las maravillas y misterios de la cotidianeidad, donde ya no importa nada más que tu propio interior desplegándose en el vacío.
Tus silencios me cuentan cómo sientes, cómo ves la vida pasar ante tus ojos, cómo muestras una imagen que no es tuya, cómo sobrevives a una guerra incipiente que luchar cada mañana, cuando aún no te has recuperado de las heridas de tu otra guerra, la que ocurre cada noche en la oscuridad de tu cama.
Acerco mis manos a las tuyas, te contacto y un flujo de energía nos atraviesa.
Déjame susurrarte al oido lo maravilloso que es conocerte más allá de tus batallas, derramamientos de sangre, victorias momentáneas y derrotas camufladas.
Ahora sólo falta que mis palabras te resulten conocidas, familiares, que sonrías ante la visión de tu propio ser abandonado al placer de ser amado tal y como eres.
Hora de partir, ¿vienes conmigo?. No, no digas nada, ya sabes que tus silencios hablan por los dos. Aún no ha llegado el momento, estaré preparada cuando llegue... ¿lo estarás tú?

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