Variaciones
- ¿Por qué soñar?.
- ¿Por qué no hacerlo?.
- Esa, querida, no es una respuesta.
- Lo sé, pero esta vez no encuentro una mentira para ti; ni siquiera una verdad para mí misma.
- Entonces cuéntame qué tal el día.
- El día amanece gris, y le sirvo de guía. Si levanta azul, busco sus alas para envolverme en ellas. A veces, despierta negro y entonces, todas las brújulas del mundo son insuficientes para orientarme. Pero hay ocasiones en que soy yo quien amanece y entonces...
-¿Entonces?
-Entonces acaban los días de incertidumbre y empiezan las noches de desasosiego. Amanece mi verdad.
- ¿Y puede saberse cuál es tu verdad?.
- Hoy, la lluvia ha mojado mis pensamientos, resecos de calma, y los ha vuelto flexibles, adaptables. Mi mente se suaviza y refleja otros estados de ánimo. Otras miradas curiosas se transforman en un haz de luz refractado hacia ninguna parte. Pero algo llega, algo atraviesa la frente húmeda y caliente. Y me revuelvo en mi estancia, incómoda, y entonces recuerdo aquella canción de cuatro frases que tantas veces he vivido....
" Una inquietud más veloz que la luz recorriendo la ciudad.
Tu seguridad depende tan sólo de ti.
- Perdona.
- No tiene importancia.
- Te he clavado mi navaja...
- Estoy acostumbrado a morir. "
- No me hagas pensar.
- Lo siento, no sabes no hacerlo.

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