Despedidas
Oigo ecos, bocetos del interior, dibujándose y perdiéndose en el aire. Sensaciones encontradas para invertirse, tormentas de hielo destrozándose al caer, arenas que cubren ciudades olvidadas, montañas increíbles mostrando el poder de la quietud en las sombras.
Y mis pechos bailan al son de tus labios, que bailan al son de mis manos que bailan al son de tus caricias... que ya no bailan.
Te atrapan.
Me atrapan.
Para luego evadirnos en un Uno indivisible que romper en mil pedazos uniformes, imposibles.
Esta noche haremos el amor a nuestros sueños y la guerra al perdedor. Elegiremos armas escondidas bajo el manto del hastío, y contaremos hasta tres sin respirar.
Me iré lejos para encontrarme contigo pegado a mi piel, sin moverme del sitio. Arrastraremos cadenas de eslabones inacabados, para jugar a soltarnos y volar. Me llenarás de palabras de perdón que iré enredando en tu sonrisa, divertida, y colmaré de cintas de colores la tristeza de tus manos.
Cubrirás mi miedo de ilusiones, ajenas a los dos. Desnudaremos de palabras el encuentro y vestiremos de verdad nuestras miradas.
Ahora es el momento, no hay condiciones, el espacio es muy pequeño y ya no caben despedidas con quizás. No tenemos más para perder. Créeme, es necesario.
Date la vuelta, cierra los ojos y vive.

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