miércoles, agosto 30, 2006

¿Hasta cuándo?

Dame otra carta, esta no me sirve para nada, guárdatela. Reparte otra ronda de locura en la ruleta de mi vida y no elijas color, ya sabes que hoy juego con las negras.

¿Por qué me mientes?. Hace tiempo que me lo pregunto, y aún no sé responderme. ¿Será que hago la pregunta equivocada?, sí, debe ser eso. Se hace imposible respirarte con esa angustia que vistes, taladrándome, incansable, oportuna.

¿Cuándo comenzaste a perderme?. ¿Dónde me encontraste por última vez?. ¿Importa acaso?.

Dame otra carta, vamos, guarda tus armas. Esta vez prometo no hacer trampas. No miraré a hurtadillas bajo tu piel, tampoco utilizaré mi pequeño espejo de mano para observarte a escondidas, ni mojaré mis dedos en acuarelas azules para tatuarte un deseo.

Aire, me ahogan tus injusticias, tu llanto, tu mirada, esa que es tan tuya como mía, esa que no consigue atravesarme. No, no consigues deshacerme, aunque lo intentas. ¿Qué mal te importa más que mi destino?. ¿Cuánto más quieres caer?.

Otra carta, aprovecha, aún tengo miedo de tus ojos.

Una más... te dejaré ganar el juego, dejaré que me entierres en tu carne. ¿Hasta cuándo vas a permitirte ser mi duda?. ¿Cómo sabré que aún vives?.

Baraja de nuevo, este juego se te va de las manos... como mi indulgencia.

No, ya no quiero jugar más, ¡basta!, me planto aquí. Has ganado, ya no soporto más tus fracasos ni mis triunfos. ¿Victoria pírrica? , tal vez, yo sólo quiero amarte y no me dejas. Sólo quiero odiarte y no me dejo. Sólo necesito voz...cuando me callas.

Ahora vete, sal de mi vida y no olvides llevarte mi cordura.

Pero vuelve.