Circunloquios
No te soporto, ni a ti ni a tus juegos malabares.
Lanzas al aire ilusiones mirándome directamente a los ojos, esperando que sea yo quien las recoja convertidas en decepciones, ¿y a quién pregunto?, ¿a él?.
Me cansas, con tus sonrisas de niño-bueno, con tu "yo-no-tengo-la-culpa", con tus malditas frustraciones que son mucho más grandes de lo que eres capaz de soportar.
Trasladas tu incompetencia a cualquiera que pase a recogerla, y si no pasa, no importa, ya encontrarás la forma de fijarla en mi espalda. ¡Cobarde!.
Pero aún no está todo dicho, aún tengo cartas que jugar, y esta vez, no serán para ti, no, esta vez voy a desnudarte completamente, de un tirón, para colocarte directamente al borde de la piscina... no necesitas que te empuje, ¿verdad?, sólo tengo que esperar.
¿O prefieres que sople? .
Y al final la culpa es mía, por poder más de lo que quiero... ¿de qué me quejo?

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