sábado, diciembre 17, 2005

No te salves

No te quedes inmóvil

al borde del camino

no congeles el júbilo

no quieras con desgana

no te salves ahora

ni nunca

no te salves

no te llenes de calma

no reserves del mundo

sólo un rincón tranquilo

no dejes caer los párpados

pesados como juicios

no te quedes sin labios

no te duermas sin sueño

no te pienses sin sangre

no te juzgues sin tiempo

...

pero si

pese a todo

no puedes evitarlo

y congelas el júbilo

y quieres con desgana

y te salvas ahora

y te llenas de calma

y reservas del mundo

sólo un rincón tranquilo

y dejas caer los párpados

pesados como juicios

y te secas sin labios

y te duermes sin sueño

y te piensas sin sangre

y te juzgas sin tiempo

y te quedas inmóvil

al borde del camino

y te salvas

entonces

no te quedes conmigo.

Mario Benedetti.

La pequeña que grita.

sábado, diciembre 03, 2005

Diálogos con mi interior

Una vez más, he vuelto a entregarlo todo, a quedarme indefensa, a mostrar mi interior y, como siempre, he vuelto a recoger los pedazos que quedan de mi.


-¿Qué te ha pasado?, ¿acaso no aprendiste nada?.


Es mi sino, entrar en un círculo infinito, en el que te entregas, te apasionas, te ilusionas...y caes, y cada vez cuesta más levantarse para volver a caer.



-¿De qué sirve?, ¿por qué continuas haciéndolo?


Una es como es, duele pero, tengo que aceptar que sufriré el resto de mi vida por ser así, igual que acepto que disfruto inmensamente siéndolo. La balanza se equilibra. No me preguntabas de qué servía cuando amaba, ni cuando reía, ni cuando vibraba. ¿Por qué preguntármelo ahora?. Es el precio a pagar, no hay más.



-Me decepcionas, no puedes ser tan confiada, tan ilusa, ya no eres una niña..., sabías que antes o después te harías daño y sin embargo, cerrabas los ojos para imaginar que no sería así, que esta vez, podría no ser así...¡Imbécil!.
¿Qué esperabas?, ya te ha pasado otras veces, ¿por qué ésta iba a ser diferente?.



Nunca es igual. Cada entrega es única, especial, y esta vez, se daban todas las premisas para que no ocurriera lo que irremediablemente ha ocurrido. Todo era diferente, intenso, me atrapaba, me llamaba. Esta vez, aparqué la razón desde casi el principio, y sabes que nunca había sido tan endiabladamente irracional...Tenía que ser diferente esta vez, y lo ha sido. El intercambio ha sido precioso, nunca había sido tan feliz lejos de mi hogar.

Nunca antes había vivido sueños y soñado vidas.
¿Cómo no iba a ser diferente?, claro que...ahora me preguntarás: ¿Mereció la pena?, y yo te contestaré:
¿Alguna vez has sentido la hierba fresca bajo tus pies?
¿Te ha embriagado alguna vez el perfume de la tierra tras un día de tormenta?
Tendrás que cubrir noches de "quizás", mientras tus ojos compiten en brillo con las estrellas.

Viajar a lugares donde nunca nadie se atrevió a llegar.
Resguardarte bajo una cascada cuando llueve.
Cerrar los ojos para ver.
Mojar los dedos para tocar tu piel.
Esperar ansiosa su llegada y sentir escalofríos con sus palabras...
Sólo entonces comprenderás. ¿Mereció la pena?, sabes la respuesta, sabes todas las respuestas.



-Sí pero ahora, ¿qué vas a hacer?, ¿torturarte?, ¿recriminarte la forma de actuar?.



Esa es tu parte, no la mía. Yo sólo trato de valorar lo que me ha sido entregado. Aprender de mí misma, conocerme mejor, conocerte mejor. Sé lo que intentas; que no haya una próxima vez...Intento inútil, lo sé, pero intento a fin de cuentas. Te planteas que debe existir una manera de protegerme de este dolor, pero no estoy dispuesta a pagar con la ilusión. ¿Sabes?, también has pasado por ahí, y sabes que es triste aislarse, sabes que morirías, recuerda la última vez que lo hiciste. Recuerda el rencor, el odio, recuérdalo porque eso sí que lo has aprendido bien. Esa cota de malla tiene clavos oxidados por dentro. Es demasiado fría para tocar tu pecho, demasiado dura para inclinar tu alma y demasiado débil para contener tus sueños. Aislarte no es la solución, es el camino de los cobardes, ¿o vas a decirme que eres cobarde?


-Aquella vez no tenías fuerzas para enfrentarte a todo. Aprendiste, sí, pero aún quedan restos de flaqueza, acabas de verlo. Sé fuerte, coloca las cosas en su lugar correspondiente. Vuelve, ya casi habías logrado que todo estuviera en orden cuando empezó esta aventura. Vuelve al camino elegido desde el principio, será lo mejor para todos, no herirás a nadie y podrás curar tus heridas en silencio. Ahora los retos han cambiado. Transforma tu manera de amar. Te ocultaste la verdad a medias, lo sabes, intuías que...Pero te dejaste llevar, cerraste los ojos.. ¡No vuelvas a hacerlo! ¿No ves que haces daño a todos, incluida a ti misma?.



No se cómo empezar, ni por dónde. En este momento, sólo las lágrimas me consuelan. Déjame liberar todo este llanto, acurrucarme en el regazo de una mentira. Duele mucho, hace frío. Es el momento de hundirme y necesito hacerlo, lo necesito porque es la única forma de coger impulso y renacer...Lo necesito porque le quiero.